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Atletismo: récords históricos con premios estancados en el tiempo
El atleta escocés Josh Kerr batió el récord de la milla cobrando 50.000 dólares, la misma suma que su antecesor hace 27 años. Los premios de las maratones populares tampoco han evolucionado significativamente desde 2012.
- Premio de $50.000 por récord de la milla desde 1999.
- Premios de maratón sin evolución desde 2012.
- Atletas sienten que sus logros no son bien remunerados.
- Disparidad de premios con otras disciplinas deportivas.
La temporada de atletismo de 2026 ha sido testigo de hazañas deportivas monumentales, como la consecución de récords mundiales en maratón y la milla. Sin embargo, el rendimiento económico para los protagonistas de estas disciplinas dista mucho de ser proporcional a sus logros. Josh Kerr, el atleta escocés que recientemente pulverizó el récord de la milla, recibió un bono de 50.000 dólares. Lo llamativo es que esta cifra es idéntica a la que percibió Hicham El Guerrouj en 1999 por batir el mismo récord, evidenciando un estancamiento salarial de 27 años en la élite del atletismo. Esta situación genera un profundo descontento entre los atletas, quienes invierten considerablemente en su desarrollo profesional y sienten que no son justamente recompensados. Las quejas se extienden a otras disciplinas del atletismo, donde solo un selecto grupo de maratonistas accede a premios y contratos comparables a los de otros deportes de mayor exposición mediática y comercial. El aumento en las cuotas de inscripción de eventos masivos como el maratón de Boston, que se duplicó entre 2012 y 2026, no se ha traducido en un incremento de los premios para los ganadores, que se mantienen fijos en 150.000 dólares.
La falta de inversión y la escasa evolución de los premios en el atletismo contrastan fuertemente con el crecimiento de otras disciplinas deportivas y con el valor intrínseco de los récords batidos. Si bien World Athletics intenta paliar esta situación con bolsas de premios y la creación de eventos como el Mundial Extra, los valores de primera línea dependen en gran medida de patrocinios privados y ayudas estatales, lo que genera disparidades significativas. La situación plantea un interrogante sobre el futuro del atletismo y su capacidad para retener y atraer talento si no se aborda la brecha económica. Para el contexto argentino, donde el deporte amateur a menudo lucha por financiación, este escenario global resalta la importancia de buscar modelos de negocio y patrocinio más sólidos que permitan a los atletas de alto rendimiento vivir de su disciplina.
Esta noticia es relevante para inversores y empresarios argentinos al exponer la precariedad económica de disciplinas deportivas de alto rendimiento a nivel global. Pone de manifiesto la importancia de modelos de negocio sostenibles y la necesidad de diversificar las fuentes de ingresos en el deporte. Se debe vigilar cómo las federaciones deportivas y los patrocinadores abordan estas disparidades para asegurar la viabilidad a largo plazo de los atletas y el propio deporte.

