Ajo: La Rural del Valle de Uco revela caída del 68,7% en rentabilidad para productores en 2025
Un informe de la Sociedad Rural del Valle de Uco, el Índice Rural Uco (IRU), expone la drástica caída en la rentabilidad del sector del ajo, que pasó de ganancias a pérdidas del 68,7% en un año.

Las claves de la nota
- Rentabilidad del ajo cayó 68,7% en 2025.
- Ingreso de ajo chino a Brasil presiona precios.
- Costos de conservación agravan la situación.
- Mendoza, principal productor, es muy dependiente de Brasil.
La Sociedad Rural del Valle de Uco ha lanzado el Índice Rural Uco (IRU), una nueva herramienta diseñada para medir el resultado económico final de las producciones clave de la región mendocina. El primer informe se centra en el sector del ajo y revela un panorama desolador para los productores. Un productor mediano de San Carlos, con una hectárea de ajo morado bajo riego por goteo y en campo arrendado, experimentó una caída en su rentabilidad del 68,7% en 2025, tras haber registrado resultados positivos en los años anteriores. Antes de impuestos, la pérdida se situó en un 37,8%, mientras que después de la carga tributaria, la cifra se profundizó significativamente.
El informe vincula directamente este derrumbe con las dificultades comerciales que ha enfrentado el ajo argentino, particularmente en su principal mercado de exportación, Brasil. La flexibilización de las medidas antidumping contra el ajo chino por parte de Brasil ha permitido un mayor ingreso de este producto, presionando a la baja los precios del ajo nacional. A esto se suman problemas de calidad post-cosecha, exacerbados por condiciones climáticas adversas como las lluvias.
Los números son contundentes: para el modelo de productor analizado, los ingresos por hectárea en 2025 se estimaron en $8.901.000, frente a costos totales cercanos a los $14,3 millones, resultando en una pérdida antes de impuestos de más de $5,4 millones por hectárea. La carga impositiva, que en años anteriores representaba un promedio del 52,8% de la rentabilidad, en 2025 superó directamente el resultado negativo previo a impuestos, elevando la pérdida final al -68,71%.
Además de los factores de mercado, el informe señala el impacto del costo de conservación en cámaras frigoríficas, un gasto necesario para una parte de la producción que se comercializa a partir de enero o febrero. Este costo adicional en 2025 agravó la situación financiera de los productores y generó problemas en la cadena de pagos. La metodología del IRU, a cargo del economista Ernesto O’Connor, se enfoca en seguir la rentabilidad del productor primario y utiliza 2022 como año base (índice 100). Mendoza, que concentra cerca del 80% de la producción y exportación de ajo del país, ve en esta situación un reflejo de su fuerte dependencia del mercado brasileño.
