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Acciones vs. Bonos: 17 años de mayor rentabilidad bursátil desafían la estrategia 60/40
Una cartera 60/40 tradicional, sin rebalanceo, terminó con una concentración del 92% en acciones, generando una rentabilidad del 663% en 17 años, superando significativamente a las estrategias rebalanceadas.
- Cartera 60/40 sin rebalanceo rindió 663% en 17 años.
- Acciones superaron ampliamente a bonos en el período.
- Cartera sin ajustar terminó con 92% en acciones.
- Rebalanceo constante redujo la rentabilidad total.
- Dominio de acciones podría no ser eterno.
Un análisis de Bespoke Investments revela que una cartera de inversión tradicional, compuesta inicialmente por un 60% en acciones y un 40% en bonos, experimentó un cambio drástico en su composición y un rendimiento superior si se dejaba sin ajustar durante casi dos décadas. El ejercicio, que comenzó a fines de 2008 y se extendió hasta la actualidad, comparó el desempeño del fondo SPY (que replica al S&P 500) con el AGG (bonos estadounidenses), bajo diferentes estrategias de gestión.
Los resultados son contundentes: mientras que el SPY acumuló una ganancia total del 1.068%, una cartera 60/40 rebalanceada mensualmente rindió un 363%, anualmente un 431%, y una cartera sin rebalanceo alguno alcanzó un impresionante 663%. La clave de esta diferencia radica en el fuerte desempeño de las acciones frente a los bonos en el período analizado, especialmente tras la crisis financiera y el repunte inflacionario posterior al Covid-19.
El concepto de rebalanceo implica vender activos de mayor rendimiento para comprar aquellos de menor rendimiento y así mantener la distribución original. En este caso, el rebalanceo constante obligaba a vender acciones ganadoras para comprar bonos de menor retorno, limitando así la ganancia total. La estrategia de no rebalancear, en cambio, permitió que el peso de las acciones creciera exponencialmente, transformando la cartera inicial de 60/40 en una composición de 92% acciones y solo 8% bonos al final del período.
Si bien esta estrategia sin rebalanceo generó la mayor rentabilidad, es crucial entender que implicó una asunción de riesgo significativamente mayor, alejándose del objetivo inicial de diversificación y protección que ofrecen los bonos. La pregunta fundamental para los inversores argentinos es si este dominio de las acciones sobre los bonos continuará. Ante la posibilidad de un cambio en el comportamiento de los mercados, mantener una cartera equilibrada podría volver a ser una estrategia relevante.
Este análisis es relevante para inversores argentinos que buscan optimizar sus carteras. Demuestra cómo la diversificación y el rebalanceo, si bien son pilares de la gestión de riesgos, pueden limitar la rentabilidad en períodos de fuerte crecimiento de un activo específico como las acciones. Es crucial vigilar la evolución de los mercados globales y considerar si la estrategia 60/40, o alguna variación de ella, se adapta mejor a un escenario de posibles cambios en la relación de rentabilidad entre acciones y bonos, algo que podría tener impacto en los fondos de inversión y ETFs disponibles en Argentina.

