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A 30 años de la siembra directa, la agricultura argentina busca su próximo salto agronómico en la diversidad y los sistemas naturales

Tras 30 años de consolidación de la siembra directa, el agro argentino se enfoca en la diversidad, raíces activas, agua, nutrientes y biología para construir sistemas productivos más resilientes y sustentables, más allá de la no labranza.

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A 30 años de la siembra directa, la agricultura argentina busca su próximo salto agronómico en la diversidad y los sistemas naturales
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Las claves de la nota

  • La diversidad como eje del próximo salto agronómico.
  • Sistemas productivos que imitan ecosistemas naturales.
  • Enfoque en agua, energía, nutrientes y biología.
  • Integración de agricultura y ganadería para cerrar ciclos.
  • Rentabilidad como pilar de la sustentabilidad.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Infocampo.

La siembra directa revolucionó la agricultura argentina, optimizando la conservación del suelo y reduciendo la erosión. Sin embargo, a tres décadas de su implementación, el sector se pregunta cuál será el próximo gran avance agronómico. La visión actual se centra en el diseño de sistemas productivos que aprovechen los procesos naturales de los ecosistemas, en lugar de enfocarse en prácticas o tecnologías aisladas.

El concepto de diversidad emerge como eje central de esta nueva etapa. Se busca recuperar funciones de los ambientes naturales originales, como la exploración profunda del suelo por sistemas radiculares diversos y la intensa actividad biológica. Esto contrasta con la simplificación de los sistemas agrícolas modernos, que a menudo dejan períodos extensos sin cultivos, afectando el funcionamiento de procesos naturales.

El desafío posterior a la siembra directa, según esta perspectiva, no es solo mantener el suelo sin remover, sino asegurar que permanezca vivo y cubierto por más tiempo. La estrategia implica rotaciones de cultivos más amplias y la integración de especies que restauren funciones ecosistémicas, abordando de manera sistémica problemas como malezas, plagas y compactación, en lugar de soluciones puntuales.

Este cambio de enfoque traslada la pregunta de "qué tecnología necesito" a "cómo funciona todo el sistema y qué puedo hacer para que funcione mejor". La rentabilidad del establecimiento se integra en esta ecuación, reconociendo que una agricultura sustentable debe ser económicamente viable. La integración de agricultura, ganadería y producción láctea se presenta como una vía para recuperar nutrientes y cerrar ciclos, fortaleciendo el recurso fundamental: el suelo.

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