La cosecha récord de EE. UU. y las ventas de los fondos limitan la recuperación de los granos, pese a las compras chinas
Esteban Moscariello
Los mercados agrícolas cerraron la semana bajo presión por el avance de la cosecha estadounidense y las ventas de los fondos de inversión. El regreso de China al mercado de soja de Estados Unidos y las interrupciones en los puertos del mar Negro no fueron suficientes para revertir la tendencia bajista. En maíz y trigo, la abundante oferta global y la necesidad de una demanda exportadora más firme continúan limitando las posibilidades de recuperación, mientras que las perspectivas de una mayor producción sudamericana agregan presión sobre las cotizaciones.
En el complejo de soja, China anunció compras por 1,06 millones de toneladas entre el lunes y el jueves, favorecida por la mayor competitividad relativa del grano estadounidense frente al brasileño. Además, habría adquirido alrededor de 35 cargamentos durante la semana, por un volumen superior a los 2 millones de toneladas. Sin embargo, estas operaciones no lograron sostener los precios frente a la presión de la cosecha récord estadounidense y la posibilidad de nuevos ajustes al alza en los rindes. La continuidad de las compras chinas será determinante para evaluar si la demanda puede compensar la amplia disponibilidad global.
La cosecha récord de EE. UU. y las ventas de los fondos presionan a los granos, pese al regreso de China al mercado de soja. La demanda asiática será clave para evaluar si Chicago logra estabilizarse.
Las posiciones de los fondos también reflejan un cambio significativo en la dinámica del mercado. La exposición comprada neta se mantiene cerca de los US$ 38.000 millones, pese a ocho semanas consecutivas de ventas, mientras que en maíz los inversores redujeron un 66% sus posiciones compradas. Esta liquidación disminuye el respaldo financiero a las cotizaciones y aumenta la dificultad para consolidar una recuperación, incluso ante noticias comerciales favorables.
En el mercado energético, el petróleo Brent cerró el viernes en US$ 116,72 por barril, con una suba semanal del 6,2%, impulsado por los riesgos geopolíticos y las preocupaciones sobre la oferta. El diésel también permanece en niveles elevados, lo que incrementa los costos operativos y presiona los márgenes agrícolas en un contexto de retroceso de los precios de los granos. Esta divergencia entre energía e ingresos agrícolas constituye uno de los principales desafíos para los productores.
Con el petróleo y el diésel en alza, los márgenes agrícolas enfrentan una presión creciente. La Fed, el dólar y las perspectivas productivas de Sudamérica marcarán la evolución del mercado.
La evolución de los mercados durante la nueva semana estará condicionada por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos, el comportamiento del dólar y la continuidad de las tensiones geopolíticas. En paralelo, la elección en Brasil y las perspectivas de una reunión entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania en Abu Dabi durante noviembre agregan factores de incertidumbre. Para los granos, la atención seguirá centrada en la demanda china, el ritmo de la cosecha estadounidense y las perspectivas productivas de Sudamérica, variables que determinarán si las cotizaciones logran estabilizarse.

